"Es una oportunidad única para todo el equipo y para toda Bélgica", dijo Roberto Martínez, el técnico que elevó a los "diablos rojos" a un nuevo nivel. "No sólo de los últimos dos años, sino de los últimos 10, 15 años", agregó el español.
De un lado estará la Francia de Antoine Griezmann y Kylian Mbappé, la única de las cuatro grandes favoritas antes del comienzo del torneo -junto a Brasil, Alemania y España- que logró confirmar su condición y alcanzar las semifinales. Un equipo que combina talento, potencia física y jerarquía como pocos y que ya exhibió sus credenciales dejando en el camino a Argentina y Uruguay en octavos y cuartos de final.
Del otro, la Bélgica de Eden Hazard, Kevin de Bruyne y Romelu Lukaku, la "generación dorada" que quiere sacudir el tablero del fútbol y colocar a su país por primera vez en una final. El equipo dirigido por Martínez ya demostró de lo que es capaz tumbando en los cuartos a Brasil y además llega con un temible invicto de 24 encuentros.
