Imagen ilustrativa
Durante 14 años la pesadilla impuesta por su padrastro, quien la violó ininterrumpidamente, incluso con la connivencia de su propia madre. Hasta dio a luz dos veces. Por temor, nunca rompió el silencio. Hasta que se enteró que su hermanastra, la propia hija biológica del acusado y menor que ella, comenzaba a transitar el mismo camino.
Se armó de coraje. El miedo se hizo bronca. Y el silencio se transformó en un grito de auxilio. Cuando la llamaron de la escuela para contarle que algo no andaba bien en la conducta de la pequeña, dijo basta. Podría ser el guión de una película, de una serie o de un libro, pero es real y sucedió en Puerto Esperanza.
Fuente policia de misiones
