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domingo, 23 de septiembre de 2018

El paro del 25-S abre una nueva escalada de conflictividad para el Gobierno.

El lunes y el martes las principales ciudades del país serán el escenario de la mayor protesta sindical contra el gobierno de Cambiemos. Durante los dos días habrá piquetes, marchas y ollas populares. A partir del martes a la madrugada se verificará una paralización total de la actividad económica y el transporte. Las medidas definidas en torno al paro de 24 horas convocado por la CGT para el 25S aparecen como el preámbulo de una nueva escalada de la conflictividad social, antes que un hito previo a un gran acuerdo nacional, como algunos se ilusionaban hasta hace no mucho tiempo. El debate en el Congreso del Presupuesto será la próxima parada en el tortuoso camino a diciembre que deberá atravesar el Gobierno. Diversos sectores ya anticiparon que planean llevar a las puertas del Parlamento su reclamo contra el plan de gastos acordado con el Fondo Monetario Internacional, en un contexto de deterioro de todas las variables económicas. Algunos se ilusionan, incluso, con una convulsión callejera que opaque las violentas jornadas de diciembre último, durante el debate por la reforma previsional. 

En paralelo, crecerá la presión sectorial por el ajuste de las paritarias y se multiplicarán las acciones de apoyo a conflictos puntuales como el de los docentes bonaerenses, Télam o el Astillero Río Santiago. La central peronista y su triunvirato de conducción son aún los únicos capaces de fijar una fecha que permita converger a los diversos sectores políticos, sociales y gremiales que desean manifestar su rechazo a las políticas económicas del Gobierno. El cisma que promueve el moyanismo no impidió aún que la CGT retenga a los principales gremios del transporte, los sindicatos más importantes del sector de servicios y un nivel de representación mayoritario en casi todas las actividades económicas. Esta semana se confirmó la vuelta al consejo directivo de la central de un sindicato estratégico, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). Además, la “mesa chica” cegetista mantiene un vínculo fluido con el Movimiento Argentino de la Acción Sindical (MASA) y los gremios de la energía, que hoy están más cerca del triunvirato que del polo oficialista que lidera Ramón Ayala (Uatre). Tan cierta es la capacidad de la CGT de activar una medida contundente como sus limitaciones a la hora de capitalizar el golpe para negociar después, según reza la tradicional estrategia vandorista. Los conflictos internos y las disputas por la conducción han cristalizado cuatro frentes independientes y nadie está en condiciones de garantizar la paz social a cambio de concesiones. Moyano. El desafío planteado por el Frente Sindical por el Modelo Nacional (Fresmona) que lanzaron este jueves, desde el estadio cubierto de Ferro, Hugo Moyano (Camioneros), Sergio Palazzo (Bancarios) y Ricardo Pignanelli (Smata), cuenta con el apoyo de diversos gremios confederados, seccionales del interior y una alianza táctica con las CTA que conducen Pablo Micheli y Hugo Yasky. Con un armado mucho menos compacto y una situación económica más tranquila, Moyano pudo dar por tierra con la negociación entre el Gobierno, la CGT y la bancada del PJ en el Senado que buscó hace un año aprobar una reforma laboral light. Hoy está dispuesto a socavar cualquier intento de negociación. Durante el acto se anticipó una marcha “multitudinaria” a Luján para el próximo 20 de octubre y muchos discursos advirtieron que piensan presionar en las calles para que el Congreso no apruebe el “presupuesto del FMI”. Movimientos. Otros dos frentes también garantizan que no habrá tranquilidad en las calles en los próximos meses. El Triunvirato de San Cayetano, que reúne a las principales organizaciones sociales del país (CTEP, Barrios de Pie y CCC), planea mantener la presión y también definió al debate por el Presupuesto como el próximo objetivo de sus protestas. Este sector mantiene una alianza de unidad en la acción con la CTA que lidera Ricardo Peidró e integra la conducción nacional de los estatales de ATE. También comparte su estrategia con el triunviro Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento) y la Juventud Sindical. Schmid no ha sacado los pies del plato cegetista, pero su alianza con este frente le permite mantener un perfil combativo sin sumarse a la escisión que promueve su antiguo jefe político, Hugo Moyano. El panorama se completa con las organizaciones sociales y sindicales de la izquierda combativa. El brazo gremial del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) cuenta con la conducción del sindicato nacional del neumático (Sutna), el control de seccionales estratégicas del Suteba y la Unión Ferroviaria y una fuerte penetración en algunos sectores industriales y los gremios estatales. También integran a un sector piquetero duro que lidera el Polo Obrero. Este sector está cruzado por divisiones, pero en términos generales todos coinciden en la necesidad de redoblar la presión en las calles y la competencia dentro de los sindicatos, para forzar un perfil más combativo de las conducciones. A diferencia de otros sectores, la izquierda más dura no tiene prurito a la hora de explicitar su intención de acortar el mandato presidencial. Muchos otros sectores y dirigentes lo piensan, y actúan en consecuencia, pero aún no se animan a expresarlo en público. Objetivo común: Macri Las diferencias estratégicas y sobre la conducción no impiden que el mundo gremial se unifique en las críticas, cada vez más fuerte, al Gobierno. Desde la sala de conferencias de la CGT el triunviro Carlos Acuña aseguró este jueves que “el responsable del humor de la gente y del hambre en la Argentina es el Gobierno”. A su lado, el triunviro Héctor Daer dijo que “el paro es para que el Gobierno escuche a los trabajadores porque así no podemos seguir” y destacó la necesidad de que “rectifiquen el rumbo económico”. En ese mismo momento, durante el acto de presentación del Frente Sindical por el Modelo Nacional, Hugo Moyano llamó a “terminar con las políticas de este Gobierno”, y su aliado Ricardo Pignanelli vaticinó que “si esto no cambia vamos a seguir en la calle y ojalá se ilumine alguno y vea que el pueblo tiene extremas necesidades y que la patria está en peligro”. Un día antes, Juan Carlos Schmid, integrante de la conducción colegiada de la CGT, advirtió en una marcha con el Triunvirato de San Cayetano contra las tarifas que “si Macri insiste en que no hay plan B, el paro del martes solo será el principio de una larga pelea”. Estrategias diferentes, unidas por un mismo discurso de rechazo al Gobierno.

Mañana arrancan los piquetes, marchas y ollas populares, y el martes la adhesión será casi total. Hasta diciembre se esperan nuevas y más fuertes medidas en la calle.


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